Lo sé, soy un vago. Sin embargo, siempre he considerado que la pereza no debería tomarse como un pecado capital, sino como una virtud a través de la cual obtenemos una visión general y completa de cómo pasa la vida a nuestro alrededor. El vago es un filósofo ensimismado en el devenir del paso del tiempo. No desaprovecha el tiempo haciendo, lo que dirían ingenuos e inconscientes, nada. El vago toma para sí el girar del astro azul que es la Tierra; sólo el es consciente de estas pequeñas cosas y aprovecha el momento para dar un toque de atención.
Muchos de mis ávidos y apasionados lectores se preguntarán qué sentido tiene el bloque de hormigón que les acabo de hacer tragar con esta entrada en mi blogg. Muy sencillo: mi toque de atención saltó este martes. Resulta y ello es que todo empieza con un juego, pasa a mayores y acabas sufriendo un trauma que se marcará a fuego en tu memoria para el resto de tus días. La historia, su inicio, nudo y desenlace, tiene lugar en la casa de Juan. Al igual que en otra ocasión, se encontraban allí los señores Alejandro, Fernando (no, ahora no viene Roberto), Pedro, Juan, Rafael (miembros pertenecientes al elenco del elitista Club del Pepino Jocoso) y las señoras María Montserrat y Lucía María (ambas forman parte de la cuadrilla "Hölgyek"). En fin los protagonistas son lo de menos, pero he de mencionarlos por ser víctimas directas de la aberrante actividad fílmica llevada a cabo bajo la dirección del señor Zack Snyder: "El Hombre de Acero".
![]() |
| Kevin Costner interpreta a John Kent |
En primer lugar vamos a referirnos a la historia. Poco he leído a Superman (por no decir nada) para poder hacer juicio sobre ello. Pero esa alusión a las primeras teorías filosóficas griegas acerca de la predeterminación, en las cuales todos nacen para desempeñar una función específica en la polis, me parece absurda y con falta de consistencia y encima con la misma historia de siempre: el rebelde "podemos cambiar y ser mejores" y el inserto en el sistema "moriré por preservar nuestra cultura y ni siquiera tú, mi mejor amigo, te podrás interponer"... váyase usted a cagar. ¿Cómo podemos permitir semejantes bazofias para nuestra vista?
Por otro lado, hablemos de un fenómeno que, como diría Leslie Chow, "es grasioso porque es goro". Que alguien me explique la puta manía que les ha entrado a los directores pertenecientes al art noveau con esos saltos en el tiempo: ahora me voy a la Antártida con los pingüinos (porque soy Superman y esto es una película), ahora me voy a Canadá (porque soy Superman y esto es una película), ahora estamos cuando era joven (porque soy Superman y esto es una película), ahora en el instituto, ahora aquí, ahora con el otro y con el de la moto: PORQUE SOY SUPERMAN Y ESTO ES UNA PELÍCULA. Ya sabéis, los que veáis la película quedaros con esta frase y todo lo que no lo entendáis le aplicáis este principio inalienable del nuevo cine.
¿Y ese partido que Zack le ha sacado a los actores? Oh, OH, ¡qué amortización! Lo ponía al frente de nuestro Ministerio de Hacienda, verás tú qué mina. Me refiero en concreto al papelón de Kevin Costner, que ha trabajado menos en este proyecto que un funcionario de la Consejería de Agricultura de Andalucía. Y luego Russell Crowe que ha falta de estar vivo pues lo ponemos de holograma controlador de naves espaciales. Toma que toma. Una lástima desperdiciar a estos dos grandes valores del cine con papeles sin fundamento como estos, una lástima. A pesar de ello, han cumplido la función que tenía en mente Zack: actores veteranos que sirven de carnaza para un anzuelo difícil de tragar.
![]() |
| Russell Crowe en el papel de Jor-El |
Todo sea dicho. Uno de los momentos estelares de la película es esta escena:
- ¿Por qué llevas una S?- dijo ella.
- No es una S, en mi planeta significa esperanza- dijo él.
- Pues aquí es una S- dijo ella, sentando cátedra tal y como lo haría Cosculluela (solo lo entenderán aquellos que estudien derecho)- ¿Qué te parece... Superm (se escucha un ruido y no termina de pronunciar)
Para Zack Snyder esta es la escena, el alma mater, el nacimiento del superhéroe. Los aplausos te los daba en la cara, lumbreras.
A pesar de todo ello, el señor Snyder sigue respetando a sus predecesores en una cosa: ya sea atravesando edificios, en mitad de una tormenta, volando a una velocidad que rompe la barrera del sonido o peleando contra el general Zod que Kal-El no se despeina lo más mínimo. Filtraciones desde el rodaje por parte de nuestro agente especial en L.A. (nombre en clave: Toro) afirma que se utilizó gomina Giorgi con esencia de cactus. Pero ya sabéis como explicar estas cosas queridos lectores.
Como conclusión, la película "El Hombre de Acero", es el mayor chiste y jarcha que haya contado el señor Zack Snyder en el mundo de los superhéroes. Y no contento con ello, a partir de 2015 nos queda otra ristra de ajos que aguantar de este director, proyectos entre los cuales figura "Superman y Batman" (se ha anunciado en el Comic-Con de San Diego de este pasado mes de julio) o "La Liga de la Justicia". Incluso llegó a insinuarse con Christopher Nolan y Christian Bale para tamaña locura, los cuales han rechazado la invitación de esta consorte barata de Satanás. ¡Ay! Que se me olvidaba también, otro proyecto con Flash Gordon. Nos toman el pelo, nos chupamos el dedo y pagamos por ver bodrios como este en el cine y a este personaje no le da vergüenza, ¿por qué?: PORQUE SOY SUPERMAN Y ESTO ES UNA PELÍCULA.
![]() |
| Superman, interpretado por Henry Cavill |




