viernes, 2 de agosto de 2013

PORQUE SOY SUPERMAN Y ESTO ES UNA PELÍCULA

Lo sé, soy un vago. Sin embargo, siempre he considerado que la pereza no debería tomarse como un pecado capital, sino como una virtud a través de la cual obtenemos una visión general y completa de cómo pasa la vida a nuestro alrededor. El vago es un filósofo ensimismado en el devenir del paso del tiempo. No desaprovecha el tiempo haciendo, lo que dirían ingenuos e inconscientes, nada. El vago toma para sí el girar del astro azul que es la Tierra; sólo el es consciente de estas pequeñas cosas y aprovecha el momento para dar un toque de atención.
Muchos de mis ávidos y apasionados lectores se preguntarán qué sentido tiene el bloque de hormigón que les acabo de hacer tragar con esta entrada en mi blogg. Muy sencillo: mi toque de atención saltó este martes. Resulta y ello es que todo empieza con un juego, pasa a mayores y acabas sufriendo un trauma que se marcará a fuego en tu memoria para el resto de tus días. La historia, su inicio, nudo y desenlace, tiene lugar en la casa de Juan. Al igual que en otra ocasión, se encontraban allí los señores Alejandro, Fernando (no, ahora no viene Roberto), Pedro, Juan, Rafael (miembros pertenecientes al elenco del elitista Club del Pepino Jocoso) y las señoras María Montserrat y Lucía María (ambas forman parte de la cuadrilla "Hölgyek"). En fin los protagonistas son lo de menos, pero he de mencionarlos por ser víctimas directas de la aberrante actividad fílmica llevada a cabo bajo la dirección del señor Zack Snyder: "El Hombre de Acero".
Kevin Costner interpreta
a John Kent
En mi opinión, humilde y sincera, está prácticamente probado que el ser humano actual sigue sin poder hacer una película, al menos aceptable, del superhéroe kriptoniano. En esta ocasión, no sólo pagará el pato el desgraciado público ilusionado por ver el filme, sino actores también. 
En primer lugar vamos a referirnos a la historia. Poco he leído a Superman (por no decir nada) para poder hacer juicio sobre ello. Pero esa alusión a las primeras teorías filosóficas griegas acerca de la predeterminación, en las cuales todos nacen para desempeñar una función específica en la polis, me parece absurda y con falta de consistencia y encima con la misma historia de siempre: el rebelde "podemos cambiar y ser mejores" y el inserto en el sistema "moriré por preservar nuestra cultura y ni siquiera tú, mi mejor amigo, te podrás interponer"... váyase usted a cagar. ¿Cómo podemos permitir semejantes bazofias para nuestra vista?
Por otro lado, hablemos de un fenómeno que, como diría Leslie Chow, "es grasioso porque es goro". Que alguien me explique la puta manía que les ha entrado a los directores pertenecientes al art noveau con esos saltos en el tiempo: ahora me voy a la Antártida con los pingüinos (porque soy Superman y esto es una película), ahora me voy a Canadá (porque soy Superman y esto es una película), ahora estamos cuando era joven (porque soy Superman y esto es una película), ahora en el instituto, ahora aquí, ahora con el otro y con el de la moto: PORQUE SOY SUPERMAN Y ESTO ES UNA PELÍCULA. Ya sabéis, los que veáis la película quedaros con esta frase y todo lo que no lo entendáis le aplicáis este principio inalienable del nuevo cine.
¿Y ese partido que Zack le ha sacado a los actores? Oh, OH, ¡qué amortización! Lo ponía al frente de nuestro Ministerio de Hacienda, verás tú qué mina. Me refiero en concreto al papelón de Kevin Costner, que ha trabajado menos en este proyecto que un funcionario de la Consejería de Agricultura de Andalucía. Y luego Russell Crowe que ha falta de estar vivo pues lo ponemos de holograma controlador de naves espaciales. Toma que toma. Una lástima desperdiciar a estos dos grandes valores del cine con papeles sin fundamento como estos, una lástima. A pesar de ello, han cumplido la función que tenía en mente Zack: actores veteranos que sirven de carnaza para un anzuelo difícil de tragar.
Russell Crowe en el papel de Jor-El
Otra pena es la interpretación de Henry Cavill en el papel del hombre de acero. ¡Henry! Apunta que te va hacer falta, pero como crítica constructiva: como Andrés Iniesta, tienes horchata en las venas. Es soso hasta el aburrimiento extremo. Falta expresividad al dar vida a este personaje y se le ve muy forzado. Quizás no fuese su papel y le haya venido grande.
Todo sea dicho. Uno de los momentos estelares de la película es esta escena:
- ¿Por qué llevas una S?- dijo ella.
- No es una S, en mi planeta significa esperanza- dijo él.
- Pues aquí es una S- dijo ella, sentando cátedra tal y como lo haría Cosculluela (solo lo entenderán aquellos que estudien derecho)- ¿Qué te parece... Superm (se escucha un ruido y no termina de pronunciar)
Para Zack Snyder esta es la escena, el alma mater, el nacimiento del superhéroe. Los aplausos te los daba en la cara, lumbreras.
A pesar de todo ello, el señor Snyder sigue respetando a sus predecesores en una cosa: ya sea atravesando edificios, en mitad de una tormenta, volando a una velocidad que rompe la barrera del sonido o peleando contra el general Zod que Kal-El no se despeina lo más mínimo. Filtraciones desde el rodaje por parte de nuestro agente especial en L.A. (nombre en clave: Toro) afirma que se utilizó gomina Giorgi con esencia de cactus. Pero ya sabéis como explicar estas cosas queridos lectores.
Como conclusión, la película "El Hombre de Acero", es el mayor chiste y jarcha que haya contado el señor Zack Snyder en el mundo de los superhéroes. Y no contento con ello, a partir de 2015 nos queda otra ristra de ajos que aguantar de este director, proyectos entre los cuales figura "Superman y Batman" (se ha anunciado en el Comic-Con de San Diego de este pasado mes de julio) o "La Liga de la Justicia". Incluso llegó a insinuarse con Christopher Nolan y Christian Bale para tamaña locura, los cuales han rechazado la invitación de esta consorte barata de Satanás. ¡Ay! Que se me olvidaba también, otro proyecto con Flash Gordon. Nos toman el pelo, nos chupamos el dedo y pagamos por ver bodrios como este en el cine y a este personaje no le da vergüenza, ¿por qué?: PORQUE SOY SUPERMAN Y ESTO ES UNA PELÍCULA.
Superman, interpretado por Henry Cavill


martes, 2 de abril de 2013

Sexo, drogas, alcohol y rock n' roll

Vuelvo a la carga, mis lectores, después de más de un mes de vagancia. Hoy me he propuesto sacaros de la rutina, darle algo de caña a ese inicio de curso. Y el señor Guy Ritchie me va a echar una mano. Si, mi curso empieza por estas fechas ¿algún problema? Se que la pereza es uno de los siete pecados capitales, pero lo mío es algo más profundo y trato de tomármelo en serio.
"La gente pregunta: ¿qué es un rock n' rolla?; y yo les digo que no tiene que ver con baterías, drogas ni viajes al hospital. No, no, es mucho más que eso, amigo mío. A todos nos gusta la buena vida, a unos el dinero, a otros las drogas, a otros el sexo, el glamour o la fama. Pero un rock n' rolla es diferente. ¿Por qué? Porque un auténtico rock n' rolla quiere el pack completo".
Así empieza "RockNRolla", otra película más del universo Ritchie, que no por ello deja de ser merecedora de aplauso. Lo único que ocurre, es que a Guy ya se le ve venir de lejos, al igual que le ha pasado a Tim Burton, se está volviendo predecible. Pero ya os digo, que no por ello dejéis de verla.

En su estilo y en su salsa, Guy Ritchie nos mete en una telaraña de historias entrelazadas. Londres, una ciudad donde tienes que moverte rápido y gustarte el ladrillo ... vaya hombre esto me resulta extrañamente familiar, hasta tenemos al concejal de urbanismo y Lenny Cole (interpretado por Tom Wilkinson, la mano que mueve los hilos)  ... en fin, sigamos. Por otro lado, llega el imperio ruso que también quiere su trozo del pastel, con Uri Omovich (que guarda un extraño parecido al señor presidente del Chelsea FC, Román Abramóvich) con sus matones a sueldo sacados de los gulags y las cárceles de la madre patria soviética.
Al lado de las intrigas entre concejales y millonarios, el "Grupo Salvaje", dirigido por el señor Uno Dos (Gerald Butler), con Murmullos y Bob el guapo, como diría mi padre "unos piezas".
Por otro lado, no nos podía faltar la chica. Pero no cualquiera, una contable manipuladora. Decía nuestro gran actor, Fernando Fernán Gómez, en la entrevista documental "La Silla de Fernando" (un gran trabajo del señor Trueba y altamente recomendable) que su prototipo de mujer era la sensual Marlene Dietrich, una mujer independiente, egoísta, malvada y que destruyese a los hombres. Pues así es nuestra querida Stella (Thandie Newton), aburrida en un matrimonio de conveniencia con un abogado homosexual ... y os preguntaréis dónde está la conveniencia: los caminos del Señor son inescrutables.
Y nos falta el prota: Johnny Quid (Tobby Kebbel). La auténtica esencia de las estrellas del rock. Sexo, drogas y rock n' roll, aunque si es verdad que la faceta que aflora del cantante de The Quidlickers es la segunda. Si chicas, el yerno que todos vuestros padres desean ver entrar por la puerta.

Sin embargo, si por algo me engancho la película fue por su banda sonora, puro rock n' roll. No esperéis encontrar grupos muy conocidos, pero si buenos temas. Además, cada canción en su momento y dándole fuerza en cada escena. Se agradecen montajes así en cuanto al tema musical.
¿Conclusión? RockNRolla es una película merecedora de una noche de Jack Daniel's con Coca-Cola y un Lucky Strike. Ojo, que yo no incito a la mala vida.