domingo, 29 de noviembre de 2015

EN BUSCA DE ÁVALON

Me declaro fan de los ciclos fílmicos, definitivamente. De vez en cuando, me da el "avenate" de coger una temática y bucear entre los títulos que el séptimo arte te ofrece. En esta primera ocasión, y espero que sea la primera entrada de muchas, he cogido la leyenda artúrica como referencia. Camelot, Excálibur, el Rey Arturo, la Mesa Redonda o el Santo Grial, conceptos de sobra conocidos (o al menos eso espero) por mi afanado lector, que rápidamente transportan nuestra imaginación a una época de lucientes armaduras y lanzas en ristre. Amigos, aquí os dejo mi selección. 

MERLÍN EL ENCANTADOR (The Sword in the Stone, 1963)
¿Cómo? ¿Que no la has visto? Golpe de remo amigo.
Empecemos con un título que, a más de uno, nos transporta a la infancia y nos saca una sonrisa. Disney, cómo no, es la encargada para ello. Dirigida a los más pequeños de la casa, trata sobre los primeros años de un joven rey Arturo antes de sacar a Excálibur de la piedra y de cómo Merlín lo tutela para llegar a ser el gran rey al que está destinado. Sin duda alguna, me quedo con el personaje de Arquímedes, el búho de Merlín, y con la escena de la lucha entre Merlín y Madame Mim, con sus absurdas reglas y sus divertidas transformaciones. Déjate llevar por el niño que llevas dentro y disfruta de esta obra clásica de la antología Disney.

LOS CABALLEROS DE LA MESA CUADRADA (Monty Python and the Holy Grail, 1975)
Además de entretenida, didáctica, aprenderás los entresijos y los misterios del vuelo de la golondrina.
Un toque de humor y una nueva visión del mito del rey Arturo y sus valientes caballeros de la mesa, cuadrada o redonda; como no había nadie alumbrando hay permiso para tomarse la licencia. Y más permiso cuando se trata de los maestros del desmadre humorístico inglés. Joya del humor absurdo desde sus créditos iniciales hasta el maravilloso y desternillante final, ni falta que hacen unos efectos especiales. Entre un guión de auténtica locura y una falta de recursos y financiación, nadie apostaba por una película así. El rey Arturo recibe el sagrado encargo de conseguir el Santo Grial y para ello deberá reunir a sus caballeros, que se verán envueltos en una espiral de esperpénticas aventuras y desafíos. Una de mis películas favoritas que recomiendo encarecidamente a todo amante del humor absurdo. Cuidado con los terribles caballeros que dicen ¡NI!

EXCALIBUR (1981)
Escena final de la película, un calco de la Batalla final entre
Arturo y Mordred
, obra de Arthur Rackham.
La década de los 80 fue, por moda, proclive a este tipo de historias y a cómo contarlas. Encontramos en esta época a figuras como Conan, el rey Arturo o los personajes de las sagas de Akira Kurosawa, películas cuyos protagonistas son grandes guerreros, ambientados en una época medieval o similar podríamos decir. Excalibur, dirigida por John Boorman, es una adaptación de la obra medieval Sir Thomas Malory, La muerte de Arturo, uno de los primeros trabajos serios de llevar el mito medieval artúrico a la gran pantalla. De sobra conocida por su banda sonora, que incluye piezas de la obra Carmina Burana de Carl Orff, y las flamantes armaduras que lucen en la película. Además, tenemos el aliciente de ver a unos jovencísimos Liam Nesson, Patrick Steward y Gabriel Byrne. Esta película se presenta, básicamente, como el abrumador espectáculo medieval, a pesar del guión y la construcción de la trama, que hacen que la película resulte un poco lenta para el espectador.

EL PRIMER CABALLERO (First Knight, 1995)
Lo sé, amigo lector, estás muriendo de amor como yo.
Otra vuelta de tuerca. Si bien comenzamos nuestra andadura hacia la isla de Ávalon desde la animación, pasando por el humor y la exhibición, cómo íbamos a dejar pasar el amor. Y es que el primer nombre de esta película, que se rueda bajo la dirección de Jerry Zucker (desde Aterriza como puedas hasta Ghost), nos lo dice todo: Richard Gere. Pausa para el suspiro... amoroso. Sí amigos, para los amantes de lo empagalogoso, El primer caballero se nos dibuja como la historia de amor imposible entre Lanzarote del Lago y Ginebra, aunque no voy a repetir mi opinión de estos idilios pasionales, me remito a lo dicho sobre Los puentes de Madison. Pero, tenemos a Sean Connery, en su papel de rey Arturo envejecido enamorado de una joven Ginebra, interpretada por Julia Ormond. Si la queréis ver ahí la tenéis.

EL REY ARTURO (King Arthur, 2004)
Clive Owen en el papel de Arturo Casto.
Salto de diez años en el tiempo. El mito del rey Arturo sigue evolucionando. Si bien anteriormente se tiraba del personaje medieval y épico, es el momento de una revisión de la historia, de ahondar en la realidad de la figura. ¿Existió el rey Arturo como tal? ¿Se engrandeció su figura con el cantar de gesta? Las últimas teorías acerca de la historia real apuntan a que la figura del rey Arturo como tal se basen en un personaje real, cuya vida no se desarrollase en la Edad Media, sino antes. Con el subtítulo "la verdadera historia nunca antes contada que inspiró la leyenda", la historia nos propone a un Lucio Artorio Casto (Clive Owen), comandante romano de la caballería sármata en Britania, que une a los britanos para luchar contra los invasores sajones, en un Imperio Romano en sus últimos años y cristianizado. Además de Clive Owen, Keira Knightley en el papel de Ginebra, Ioan Gruffudd como Lancelot, Ray Winstone o Mads Mikkelsen (que os sonarán con su cara en cuanto los busquéis). Se nota que estamos ante una producción pagada a tocateja por Jerry Bruckheimer, con la música a cargo de Hans Zimmer, asegurándonos una buenas dos horas de entretenimiento.

LA ÚLTIMA LEGIÓN (The Last Legion, 2007)
Probablemente, ni la que más rigor histórico tiene, ni la mejor en muchos aspectos, tan sólo una buena adaptación de una novela con una buena historia que contar. La última legión centra la trama en la caída del Imperio Romano ante Odoacro y la huida del último emperador de sus garras, Rómulo Augusto. Aunque seguimos con la temática heredada de El rey Arturo, nada tiene que ver con ésta. Rómulo deberá hallar la espada de Julio César, forjada en Britania, tierra a la huirá de la muerte de los secuaces de Odoacro y donde encontrará la perdida IX Legión, leal aún a Roma. Lo mejor de la película: Ben Kingsley en su papel de Ambrosino (que, como otros tantos papeles, le viene como anillo al dedo). También gusta, al entusiasta del mito artúrico, por las miguitas de pan que va dejando la trama por el camino. Para todo lo demás, bastante normalita.

Escena en la que Rómulo descubre una de esas "miguitas de pan".

Y tú, ¿con cuál te quedas? ¿Añadirías alguna más? Cíñete el yelmo, desenfunda la espada y deja tu comentario. 

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Cuando el demonio está aburrido

Noche y aburrimiento son conceptos que han de mezclarse con precaución si no queremos un cóctel que pueda destrozarnos. Quien me busca me encuentra, y vaya si me han encontrado. Vienen curvas y The Last Knights.

Morgan Freeman, Clive Owen y esta chica que sale en Ángeles y Demonios, ¿cómo se llamaba? Ah sí, Ayelet Zurer. Kazuaky Kiriya es el encargado de llevar la batuta y dirigir la orquesta fílmica. De él "conocemos" otras dos películas: Casshern y Goemon, esta última de temática épica japonesa. Bueno va, démosle una oportunidad.

Clive Owen, liderando el grupo. Parecen recién salidos de la
furgoneta de los hombres de Harrelson.
Se abre el telón y aparece un bosque sumido en la niebla, perfecto para emboscar a cinco desprevenidos, entre los cuales está nuestro querido Clive Owen, protagonista de la historia. Un momento, ¿llevan armaduras romanas? ¿Petos protectores de los SWAT? Pero, ¿no iba de caballeros la cosa? Bueno bueno, no está mal la licencia. Bien es sabido que la lorica segmentata nunca pasará de moda, al igual que los 70'. Fintas y estocadas alucinantes, pero, de repente, ¿una katana? No me malinterpretéis, no tengo nada en contra del sable japonés... espera, espera, espera,... el hacha sacada de las fraguas de Azeroth me ha descolocado. Respira, inspira. Y agárrate por si vienen curvas.

De repente un halo de tranquilidad inunda nuestra alma: claro, acaba de aparecer Morgan Freeman. Probablemente, Freeman es el actor más entrañable de todos los tiempos, con una voz profunda y una sonrisa cálida. Ya puede interpretar al villano más ruin, cruel, déspota, sanguinario... Morgan es el bueno, y punto. Pero sigamos. Freeman, en el papel de Bartok, es un noble dentro de un sistema "feudal" en el que todos rinden pleitesía a un emperador todopoderoso. Bajo su mando, Raiden (Clive Owen). Empiezan los problemas cuando aparece el malo de la peli, Aksel Hennie, con el típico papel de megalómano, un estereotipo tan trillado que roza lo absurdo y más aún en esta película. No quiero destriparos la historia, pero al final resulta siendo una copia barata de la leyenda japonesa de los 47 ronin.
¿Qué sentiría Freeman al encadenarse al papel de Bartok? ¡Ay, Señor! Llévame pronto.
Pasando a un análisis más pormenorizado, la historia. No sé qué ha hecho Kazuaky Kiriya en sus otros trabajos, pero aquí ha quedado patente que no ha sabido ni siquiera contar una historia. Ya no hablemos de la construcción de la trama plana y aburrida, porque los giros y "suspenses" le hacen un flaco favor. El constante vacío en cuanto a espacio y tiempo es otro gran fallo: ¿en qué época se desarrolla la trama? ¿Es un mundo imaginario? ¿Dónde está ese reino? Con una simple concreción hubiese bastado señor Kiriya. Hay que ser un auténtico inútil, o simplemente vago cuando teniendo un hilo argumental como 47 ronin y lo conviertes en semejante basura y pérdida de tiempo para el espectador. Ya de por sí, la vagueza se ve en la lentitud de la trama y la pobre originalidad de la historia. Guionistas y dirección, suspenso.

Por otro lado, el auténtico gancho, el único, es el elenco. La labor de marketing que ofrece la imagen de Morgan Freeman es clara; desde luego para mí fue el motivo para ver el filme. No entiendo como actores consumados se prestan a realizar semejantes aquelarres cinematográficos, a papeles vacíos de trabajo y profundidad que no aportan al séptimo arte. Aksel Hennie, no está hecho para el papel, siendo su trabajo bastante discreto, de acuerdo a lo que puede dar y a lo que pide el personaje. Personalmente creo que es un actor que no pasaría de un plano secundario, y menos aún como de antagonista. Auténtico desperdicio. El trabajo del reparto, suspenso.

Aksel Hennie, como Geza Mott, un megalómano
triste y bien vestido.
Pero no nos quedamos ahí, porque el iluminado que eligió el vestuario se lució. Entre las armaduras y las túnicas doradas, que anteriormente comenté, sólo tienen su explicación en que vamos a construir un mundo imaginario, donde todo lo que nos inventemos entre los guionistas y el director vale, y que se lo coma como pueda el que pague por la película. Tres cuartas de lo mismo con escenarios y fotografías, incoherencias una tras otra. Y me reitero: no pretendo que sea una película histórica, sino que tenga algo sólido a lo que atenerme. Por ejemplo, El Señor de los Anillos, no es un mundo real, sino imaginario, pero tiene una solidez estructural patente en la creación de ese mundo. Ambientación, suspenso.

Al final... el final es también una soberana porquería. Leí en una conocida página el mejor resumen subjetivo sobre esta película:"todo ser humano tiene derecho a equivocarse, incluso Morgan Freeman y Clive Owen... bodrio somnoliento donde los haya y absoluta pérdida de tiempo". Se me adeudan dos horas de entretenimiento. Sinvergüenzas.

lunes, 9 de noviembre de 2015

De Ridley Scott o del renacer del ave fénix

Sorpresaaa. Matt Damon caracterizado como Mark Watney.
La fiesta del cine podría tener una analogía taurina muy clave que es ese momento cuando tocan los clarines anunciando la entrada del toro. La fuerza y la bravura con la que entran podría asemejarse perfectamente a las colas de gente en las puertas de los cines, salas atestadas. Joder qué alegría. Aún así, parece que las grandes compañías de cines siguen haciendo oídos sordos a que el consumidor demanda unos precios que pueda permitirse. Por poner una nota de cifras, ir al cine, incluyendo entrada y palomitas con refresco (porque seamos sinceros, es una m***** ir al cine sin palomitas y refresco) sale por una media de 10-14 euros. Abusivo, pero como dice mi madre, "contra el vicio de pedir está la virtud de no dar".

A lo que venía, Ridley Scott. La verdad es que en esta ocasión la oferta de películas era bastante llamativa: 'La Cumbre Escarlata', 'The Martian', 'Little Boy', entre otras. Me decanté por la segunda.

Empecemos con una breve sinopsis. La tripulación de la Ares III se encuentra en planeta rojo cuando una violenta tormenta de arena obliga a una evacuación rápida, pero Mark Watney (Matt Damon) no consigue llegar a la nave de evacuación, quedándose solo en Marte. Mientras, sus compañeros viajan rumbo a la Tierra pensando que Mark a muerto. Poco después, a través de imágenes de satélite, la NASA descubre que Watney no ha muerto, y que lucha por sobrevivir; la nueva misión: rescatarlo.

'The Martian' (me niego a nombrar su traducción al castellano) nos puede parecer, al principio, un título poco ambicioso o de simple divertimento para una tarde en familia. Pero nada de eso. Jugar a Rappel está jodido, pero creo que Ridley Scott ha hecho un all in hacia los siguientes Óscars con este flamante trabajo. Después de anteriores filmes, el señor Scott vuelve a reafirmarse como el gran director que es. Sobre todo tras el debacle de 'Exodus: Dioses y Reyes', de cuya dirección, reparto, banda sonora, producción, etc., etc., etc., no quiero acordarme. Pero con esta historia, Ridley Scott ha conseguido atraparme desde el principio, no me ha soltado durante la película y me mantuvo en vilo durante el desenlace. Magnífico.

Tripulación de la Ares III. Matt Damon, Jessica Chastain,
Sebastian Stan, Kate Mara y Aksel Hennie.
El desarrollo de la trama, como Watney va superando un obstáculo tras otro, luchando por no morir de hambre mientras tratan de rescatarlo, tratando de ponerse en contacto con la NASA o su propia actitud ante la adversidad, no son más que puntos a favor y herramientas que tiene la película para meterse al espectador en el bolsillo. Debo de ser sincero, una de las cosas que más me han gustado ha sido la banda sonora. Resulta que la comandante de la Ares III, Melissa Lewis (Jessica Chastain), es fan de la música disco y su lista de reproducción se convierte en una especie de Radio Marte mientras nuestro protagonista trabaja por no morir en el planeta rojo. Sin duda alguna, conducir un Rover por la superficie de Marte a ritmo de Donna Summer y su Hot Stuff mola, y el que diga lo contrario no sabe lo que significa el término molar. O una secuencia de escenas, para mí maravillosa, en la que Mark Watney trabaja en la base de la Ares III con el mítico tema de David Bowie Starman, canción que venía calcada para la película.

Plano del paisaje de la superficie marciana según el filme.
En cuanto a la temática, creo que se le da un trato bastante realista y nos ayuda a acercarnos un poco más a ese planeta tan cercano y desconocido a nosotros. No cabe la menor duda que el tratamiento que se le da a los escenarios es un punto más que a favor de la película, al igual que otros elementos que acompañan. Pero como siempre pasa en este tipo de películas, se da paso a la imaginación (al fin y al cabo es una historia). Según he estado investigando, hay algunos gazapos "astronáuticos", algunos asumibles y otros bastante importantes. El que más me ha llamado la atención ha sido el de la posibilidad de tormentas de arena de las características que nos presenta 'The Martian', y es que con la presión atmosférica que existe en el Marte real resulta casi imposible una tormenta de arena que oscurezca el sol impidiendo la visibilidad entre astronauta y astronauta. Luego otras licencias, pero repito que asumibles, son los trajes de color naranja en un planeta rojo, la fantástica nave Hermes, etc. Todo ello no quita que sea una obra bastante bien construida y documentada y se agradece que sea así.

Para terminar, hacía mucho tiempo que no salía de un cine diciendo: el dinero de la entrada ha merecido la pena. ¡Capitán! Ponga rumbo a Marte, la música corre de mi cuenta.