domingo, 29 de noviembre de 2015

EN BUSCA DE ÁVALON

Me declaro fan de los ciclos fílmicos, definitivamente. De vez en cuando, me da el "avenate" de coger una temática y bucear entre los títulos que el séptimo arte te ofrece. En esta primera ocasión, y espero que sea la primera entrada de muchas, he cogido la leyenda artúrica como referencia. Camelot, Excálibur, el Rey Arturo, la Mesa Redonda o el Santo Grial, conceptos de sobra conocidos (o al menos eso espero) por mi afanado lector, que rápidamente transportan nuestra imaginación a una época de lucientes armaduras y lanzas en ristre. Amigos, aquí os dejo mi selección. 

MERLÍN EL ENCANTADOR (The Sword in the Stone, 1963)
¿Cómo? ¿Que no la has visto? Golpe de remo amigo.
Empecemos con un título que, a más de uno, nos transporta a la infancia y nos saca una sonrisa. Disney, cómo no, es la encargada para ello. Dirigida a los más pequeños de la casa, trata sobre los primeros años de un joven rey Arturo antes de sacar a Excálibur de la piedra y de cómo Merlín lo tutela para llegar a ser el gran rey al que está destinado. Sin duda alguna, me quedo con el personaje de Arquímedes, el búho de Merlín, y con la escena de la lucha entre Merlín y Madame Mim, con sus absurdas reglas y sus divertidas transformaciones. Déjate llevar por el niño que llevas dentro y disfruta de esta obra clásica de la antología Disney.

LOS CABALLEROS DE LA MESA CUADRADA (Monty Python and the Holy Grail, 1975)
Además de entretenida, didáctica, aprenderás los entresijos y los misterios del vuelo de la golondrina.
Un toque de humor y una nueva visión del mito del rey Arturo y sus valientes caballeros de la mesa, cuadrada o redonda; como no había nadie alumbrando hay permiso para tomarse la licencia. Y más permiso cuando se trata de los maestros del desmadre humorístico inglés. Joya del humor absurdo desde sus créditos iniciales hasta el maravilloso y desternillante final, ni falta que hacen unos efectos especiales. Entre un guión de auténtica locura y una falta de recursos y financiación, nadie apostaba por una película así. El rey Arturo recibe el sagrado encargo de conseguir el Santo Grial y para ello deberá reunir a sus caballeros, que se verán envueltos en una espiral de esperpénticas aventuras y desafíos. Una de mis películas favoritas que recomiendo encarecidamente a todo amante del humor absurdo. Cuidado con los terribles caballeros que dicen ¡NI!

EXCALIBUR (1981)
Escena final de la película, un calco de la Batalla final entre
Arturo y Mordred
, obra de Arthur Rackham.
La década de los 80 fue, por moda, proclive a este tipo de historias y a cómo contarlas. Encontramos en esta época a figuras como Conan, el rey Arturo o los personajes de las sagas de Akira Kurosawa, películas cuyos protagonistas son grandes guerreros, ambientados en una época medieval o similar podríamos decir. Excalibur, dirigida por John Boorman, es una adaptación de la obra medieval Sir Thomas Malory, La muerte de Arturo, uno de los primeros trabajos serios de llevar el mito medieval artúrico a la gran pantalla. De sobra conocida por su banda sonora, que incluye piezas de la obra Carmina Burana de Carl Orff, y las flamantes armaduras que lucen en la película. Además, tenemos el aliciente de ver a unos jovencísimos Liam Nesson, Patrick Steward y Gabriel Byrne. Esta película se presenta, básicamente, como el abrumador espectáculo medieval, a pesar del guión y la construcción de la trama, que hacen que la película resulte un poco lenta para el espectador.

EL PRIMER CABALLERO (First Knight, 1995)
Lo sé, amigo lector, estás muriendo de amor como yo.
Otra vuelta de tuerca. Si bien comenzamos nuestra andadura hacia la isla de Ávalon desde la animación, pasando por el humor y la exhibición, cómo íbamos a dejar pasar el amor. Y es que el primer nombre de esta película, que se rueda bajo la dirección de Jerry Zucker (desde Aterriza como puedas hasta Ghost), nos lo dice todo: Richard Gere. Pausa para el suspiro... amoroso. Sí amigos, para los amantes de lo empagalogoso, El primer caballero se nos dibuja como la historia de amor imposible entre Lanzarote del Lago y Ginebra, aunque no voy a repetir mi opinión de estos idilios pasionales, me remito a lo dicho sobre Los puentes de Madison. Pero, tenemos a Sean Connery, en su papel de rey Arturo envejecido enamorado de una joven Ginebra, interpretada por Julia Ormond. Si la queréis ver ahí la tenéis.

EL REY ARTURO (King Arthur, 2004)
Clive Owen en el papel de Arturo Casto.
Salto de diez años en el tiempo. El mito del rey Arturo sigue evolucionando. Si bien anteriormente se tiraba del personaje medieval y épico, es el momento de una revisión de la historia, de ahondar en la realidad de la figura. ¿Existió el rey Arturo como tal? ¿Se engrandeció su figura con el cantar de gesta? Las últimas teorías acerca de la historia real apuntan a que la figura del rey Arturo como tal se basen en un personaje real, cuya vida no se desarrollase en la Edad Media, sino antes. Con el subtítulo "la verdadera historia nunca antes contada que inspiró la leyenda", la historia nos propone a un Lucio Artorio Casto (Clive Owen), comandante romano de la caballería sármata en Britania, que une a los britanos para luchar contra los invasores sajones, en un Imperio Romano en sus últimos años y cristianizado. Además de Clive Owen, Keira Knightley en el papel de Ginebra, Ioan Gruffudd como Lancelot, Ray Winstone o Mads Mikkelsen (que os sonarán con su cara en cuanto los busquéis). Se nota que estamos ante una producción pagada a tocateja por Jerry Bruckheimer, con la música a cargo de Hans Zimmer, asegurándonos una buenas dos horas de entretenimiento.

LA ÚLTIMA LEGIÓN (The Last Legion, 2007)
Probablemente, ni la que más rigor histórico tiene, ni la mejor en muchos aspectos, tan sólo una buena adaptación de una novela con una buena historia que contar. La última legión centra la trama en la caída del Imperio Romano ante Odoacro y la huida del último emperador de sus garras, Rómulo Augusto. Aunque seguimos con la temática heredada de El rey Arturo, nada tiene que ver con ésta. Rómulo deberá hallar la espada de Julio César, forjada en Britania, tierra a la huirá de la muerte de los secuaces de Odoacro y donde encontrará la perdida IX Legión, leal aún a Roma. Lo mejor de la película: Ben Kingsley en su papel de Ambrosino (que, como otros tantos papeles, le viene como anillo al dedo). También gusta, al entusiasta del mito artúrico, por las miguitas de pan que va dejando la trama por el camino. Para todo lo demás, bastante normalita.

Escena en la que Rómulo descubre una de esas "miguitas de pan".

Y tú, ¿con cuál te quedas? ¿Añadirías alguna más? Cíñete el yelmo, desenfunda la espada y deja tu comentario. 

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Cuando el demonio está aburrido

Noche y aburrimiento son conceptos que han de mezclarse con precaución si no queremos un cóctel que pueda destrozarnos. Quien me busca me encuentra, y vaya si me han encontrado. Vienen curvas y The Last Knights.

Morgan Freeman, Clive Owen y esta chica que sale en Ángeles y Demonios, ¿cómo se llamaba? Ah sí, Ayelet Zurer. Kazuaky Kiriya es el encargado de llevar la batuta y dirigir la orquesta fílmica. De él "conocemos" otras dos películas: Casshern y Goemon, esta última de temática épica japonesa. Bueno va, démosle una oportunidad.

Clive Owen, liderando el grupo. Parecen recién salidos de la
furgoneta de los hombres de Harrelson.
Se abre el telón y aparece un bosque sumido en la niebla, perfecto para emboscar a cinco desprevenidos, entre los cuales está nuestro querido Clive Owen, protagonista de la historia. Un momento, ¿llevan armaduras romanas? ¿Petos protectores de los SWAT? Pero, ¿no iba de caballeros la cosa? Bueno bueno, no está mal la licencia. Bien es sabido que la lorica segmentata nunca pasará de moda, al igual que los 70'. Fintas y estocadas alucinantes, pero, de repente, ¿una katana? No me malinterpretéis, no tengo nada en contra del sable japonés... espera, espera, espera,... el hacha sacada de las fraguas de Azeroth me ha descolocado. Respira, inspira. Y agárrate por si vienen curvas.

De repente un halo de tranquilidad inunda nuestra alma: claro, acaba de aparecer Morgan Freeman. Probablemente, Freeman es el actor más entrañable de todos los tiempos, con una voz profunda y una sonrisa cálida. Ya puede interpretar al villano más ruin, cruel, déspota, sanguinario... Morgan es el bueno, y punto. Pero sigamos. Freeman, en el papel de Bartok, es un noble dentro de un sistema "feudal" en el que todos rinden pleitesía a un emperador todopoderoso. Bajo su mando, Raiden (Clive Owen). Empiezan los problemas cuando aparece el malo de la peli, Aksel Hennie, con el típico papel de megalómano, un estereotipo tan trillado que roza lo absurdo y más aún en esta película. No quiero destriparos la historia, pero al final resulta siendo una copia barata de la leyenda japonesa de los 47 ronin.
¿Qué sentiría Freeman al encadenarse al papel de Bartok? ¡Ay, Señor! Llévame pronto.
Pasando a un análisis más pormenorizado, la historia. No sé qué ha hecho Kazuaky Kiriya en sus otros trabajos, pero aquí ha quedado patente que no ha sabido ni siquiera contar una historia. Ya no hablemos de la construcción de la trama plana y aburrida, porque los giros y "suspenses" le hacen un flaco favor. El constante vacío en cuanto a espacio y tiempo es otro gran fallo: ¿en qué época se desarrolla la trama? ¿Es un mundo imaginario? ¿Dónde está ese reino? Con una simple concreción hubiese bastado señor Kiriya. Hay que ser un auténtico inútil, o simplemente vago cuando teniendo un hilo argumental como 47 ronin y lo conviertes en semejante basura y pérdida de tiempo para el espectador. Ya de por sí, la vagueza se ve en la lentitud de la trama y la pobre originalidad de la historia. Guionistas y dirección, suspenso.

Por otro lado, el auténtico gancho, el único, es el elenco. La labor de marketing que ofrece la imagen de Morgan Freeman es clara; desde luego para mí fue el motivo para ver el filme. No entiendo como actores consumados se prestan a realizar semejantes aquelarres cinematográficos, a papeles vacíos de trabajo y profundidad que no aportan al séptimo arte. Aksel Hennie, no está hecho para el papel, siendo su trabajo bastante discreto, de acuerdo a lo que puede dar y a lo que pide el personaje. Personalmente creo que es un actor que no pasaría de un plano secundario, y menos aún como de antagonista. Auténtico desperdicio. El trabajo del reparto, suspenso.

Aksel Hennie, como Geza Mott, un megalómano
triste y bien vestido.
Pero no nos quedamos ahí, porque el iluminado que eligió el vestuario se lució. Entre las armaduras y las túnicas doradas, que anteriormente comenté, sólo tienen su explicación en que vamos a construir un mundo imaginario, donde todo lo que nos inventemos entre los guionistas y el director vale, y que se lo coma como pueda el que pague por la película. Tres cuartas de lo mismo con escenarios y fotografías, incoherencias una tras otra. Y me reitero: no pretendo que sea una película histórica, sino que tenga algo sólido a lo que atenerme. Por ejemplo, El Señor de los Anillos, no es un mundo real, sino imaginario, pero tiene una solidez estructural patente en la creación de ese mundo. Ambientación, suspenso.

Al final... el final es también una soberana porquería. Leí en una conocida página el mejor resumen subjetivo sobre esta película:"todo ser humano tiene derecho a equivocarse, incluso Morgan Freeman y Clive Owen... bodrio somnoliento donde los haya y absoluta pérdida de tiempo". Se me adeudan dos horas de entretenimiento. Sinvergüenzas.

lunes, 9 de noviembre de 2015

De Ridley Scott o del renacer del ave fénix

Sorpresaaa. Matt Damon caracterizado como Mark Watney.
La fiesta del cine podría tener una analogía taurina muy clave que es ese momento cuando tocan los clarines anunciando la entrada del toro. La fuerza y la bravura con la que entran podría asemejarse perfectamente a las colas de gente en las puertas de los cines, salas atestadas. Joder qué alegría. Aún así, parece que las grandes compañías de cines siguen haciendo oídos sordos a que el consumidor demanda unos precios que pueda permitirse. Por poner una nota de cifras, ir al cine, incluyendo entrada y palomitas con refresco (porque seamos sinceros, es una m***** ir al cine sin palomitas y refresco) sale por una media de 10-14 euros. Abusivo, pero como dice mi madre, "contra el vicio de pedir está la virtud de no dar".

A lo que venía, Ridley Scott. La verdad es que en esta ocasión la oferta de películas era bastante llamativa: 'La Cumbre Escarlata', 'The Martian', 'Little Boy', entre otras. Me decanté por la segunda.

Empecemos con una breve sinopsis. La tripulación de la Ares III se encuentra en planeta rojo cuando una violenta tormenta de arena obliga a una evacuación rápida, pero Mark Watney (Matt Damon) no consigue llegar a la nave de evacuación, quedándose solo en Marte. Mientras, sus compañeros viajan rumbo a la Tierra pensando que Mark a muerto. Poco después, a través de imágenes de satélite, la NASA descubre que Watney no ha muerto, y que lucha por sobrevivir; la nueva misión: rescatarlo.

'The Martian' (me niego a nombrar su traducción al castellano) nos puede parecer, al principio, un título poco ambicioso o de simple divertimento para una tarde en familia. Pero nada de eso. Jugar a Rappel está jodido, pero creo que Ridley Scott ha hecho un all in hacia los siguientes Óscars con este flamante trabajo. Después de anteriores filmes, el señor Scott vuelve a reafirmarse como el gran director que es. Sobre todo tras el debacle de 'Exodus: Dioses y Reyes', de cuya dirección, reparto, banda sonora, producción, etc., etc., etc., no quiero acordarme. Pero con esta historia, Ridley Scott ha conseguido atraparme desde el principio, no me ha soltado durante la película y me mantuvo en vilo durante el desenlace. Magnífico.

Tripulación de la Ares III. Matt Damon, Jessica Chastain,
Sebastian Stan, Kate Mara y Aksel Hennie.
El desarrollo de la trama, como Watney va superando un obstáculo tras otro, luchando por no morir de hambre mientras tratan de rescatarlo, tratando de ponerse en contacto con la NASA o su propia actitud ante la adversidad, no son más que puntos a favor y herramientas que tiene la película para meterse al espectador en el bolsillo. Debo de ser sincero, una de las cosas que más me han gustado ha sido la banda sonora. Resulta que la comandante de la Ares III, Melissa Lewis (Jessica Chastain), es fan de la música disco y su lista de reproducción se convierte en una especie de Radio Marte mientras nuestro protagonista trabaja por no morir en el planeta rojo. Sin duda alguna, conducir un Rover por la superficie de Marte a ritmo de Donna Summer y su Hot Stuff mola, y el que diga lo contrario no sabe lo que significa el término molar. O una secuencia de escenas, para mí maravillosa, en la que Mark Watney trabaja en la base de la Ares III con el mítico tema de David Bowie Starman, canción que venía calcada para la película.

Plano del paisaje de la superficie marciana según el filme.
En cuanto a la temática, creo que se le da un trato bastante realista y nos ayuda a acercarnos un poco más a ese planeta tan cercano y desconocido a nosotros. No cabe la menor duda que el tratamiento que se le da a los escenarios es un punto más que a favor de la película, al igual que otros elementos que acompañan. Pero como siempre pasa en este tipo de películas, se da paso a la imaginación (al fin y al cabo es una historia). Según he estado investigando, hay algunos gazapos "astronáuticos", algunos asumibles y otros bastante importantes. El que más me ha llamado la atención ha sido el de la posibilidad de tormentas de arena de las características que nos presenta 'The Martian', y es que con la presión atmosférica que existe en el Marte real resulta casi imposible una tormenta de arena que oscurezca el sol impidiendo la visibilidad entre astronauta y astronauta. Luego otras licencias, pero repito que asumibles, son los trajes de color naranja en un planeta rojo, la fantástica nave Hermes, etc. Todo ello no quita que sea una obra bastante bien construida y documentada y se agradece que sea así.

Para terminar, hacía mucho tiempo que no salía de un cine diciendo: el dinero de la entrada ha merecido la pena. ¡Capitán! Ponga rumbo a Marte, la música corre de mi cuenta.



miércoles, 3 de septiembre de 2014

Y se emocionaron...

Hace un año y un mes que no abro este blog y, como mi querido y apreciado lector puede intuir, lo utilizo como vía de escape para ensalzar las virtudes y lindezas de películas que... ¿cómo decirlo sin que suene obsceno? Bueno, en general, que me tocan el forro de las entretelas.

En esta ocasión os traslado al Renacimiento, con la obra Shekhar Kapur (que lo conocen en su casa a la hora de comer) 'Elizabeth: la Edad de Oro', secuela de su predecesora 'Elizabeth'. Y me dirés "y ¿por qué no has empezado por la primera?"; pues mira amantísimo lector, porque, mayormente, no me ha dado la gana. Además, esta película tiene más tela que cortar que la otra.

La primera vez que la vi fue en el año de su estreno (2007), en excursión con la clase con la profesora de Historia. Colegio, excursión, sin clase unas tres horas, de cojón de pato viudo que diría mi madre. Pues, distinguidos amigos, salí con una mala leche de la sala... mala leche que me ha vuelto cuando la revisé por segunda vez esta semana.

Mujer, guerrera y reina... claro, y hasta el infinito y más allá
(Cartel de la película)

Cuando uno trata de contar la Historia, y más aún a través de la gran pantalla, puede emocionarse y acabar reescribiendo la Historia. Es el caso del señor Kapur, y más aún alentado por las productoras: una francesa (Studio Canal) y la otra inglesa (Working Title Films). Entonces, con la procedencia del dinero de un lado y del otro del canal de la Mancha, al señor Kapur se le hinchó el pecho como a los palomos que vemos en la plaza de Colón de Córdoba, que se les hincha el buche para flirtear con las hembras de su especie; se frotó las manos diciendo "ésta es la mía". Que era la tuya, ¿a que sí colega? No he visto mayor aberración histórica en una película como en esta. Como amante de la Historia y español, me he sentido ultrajado, humillado, menospreciado y difamado. ¿Cómo, señores, hemos permitido que semejante bazofia en la gran pantalla? Un guante nos ha sido arrojado, pero presto me arrodillo a recogerlo.

Jordi Mollà, en el papel de Felipe II
Una mierda, ¿para qué me voy andar por las ramas? Tanto los guionistas como el director no tienen ni idea de Historia, o tienen idea de la Historia que siempre ha contado el Imperio Británico. Para empezar, la imagen que dan de Felipe II. Aparece como un hombre oscuro, malvado, encorvado, fanático, voz rasgada y siniestra... macho si es que le pones una capucha encima y parece el Emperado Palpatine (para el despistado, el Lord Sith de la Guerra de las Galaxias). Además, la interpretación de Jordi Mollà no ayuda mucho, pues en ocasiones habla como un auténtico lunático, que se pasaba el día delante de un cirio, rezando maitines y rosarios, beato de reclinatorio. Sí, es cierto que era católico, pero ni mucho menos un fanático. Bajo su reinado, que esto parecen haberlo olvidado ingleses y franceses, en España se dio el Renacimiento más original de toda Europa. Tiziano, el Greco, Lope de Vega, Cervantes, las escuelas de escultura, la arquitectura de Juan de Herrera y su estilo herreriano... pero no resulta interesante esto, vende mucho más la Leyenda Negra española (cuyo único motivo fue el miedo que profesábamos en Europa y la envidia que despertábamos en nuestros vecinos, que conste en acta). Por cierto señor Mollà, sigo sin entender porque cuando interpreta usted a Felipe II, anda como un pato recién salido del agua. 

Aparte de denigrar a este gran rey (ojo, no significa que yo sea monárquico, sólo que históricamente es uno
Clive Owen, como sir Walter Raleigh. ¡Qué bien te venía el
papel! Qué jodío' el tío
de los mejores reyes que ha tenido España), al inglés hay que ensalzarlo, engrandecerlo y glorificarlo. Ole ahí tu picha de oro Shekhar, que diría mi bendito primo pequeño. El inglés, mal que les pese a los ingleses, ha sido muy pirata. Perdón, perdón, hay que ser políticamente correcto en estos temas: corsario... que es como un pirata, pero legalizado por así decirlo. Aparece Walter Raleigh, interpretado por Clive Owen, papel que le venía que ni pintado, bastante bueno en mi opinión. Otro henchido de orgullo porque viene del Nuevo Mundo después de haber asaltado barcos españoles que traían el oro de indias. Lo que sir Walter Raleigh no nos cuenta es que los asaltos de los corsarios ingleses eran contra embarcaciones mucho más pequeñas que los galeones (es que a esos no había huevos de arrimarse). Y no era un barco corsario en solitario, no hombre no, tenía que ser una flotilla de unas diez embarcaciones mínimo, tan galante y vigoroso que aparece nuestro Raleigh en la película. ¡Ay, truhan!

Por último la batalla en el canal de la Mancha, la estrepitosa suerte que corrió la Gran Armada. No os voy a "spoilear", esto es Historia: pues perdimos, qué se le va hacer. Unas ciento veintitantas naves salieron de la Península Ibérica para invadir Inglaterra. En la película aparecen los corsarios ingleses dando guerra con sus goletas a los galeones españoles. Esta es de las cosas más absurdas que he visto en la película: se olvida por completo el equipo de dirección de que la mayor parte de los barcos fueron naufragios a causa de las tormentas.

La película termina diciendo (aquí fue cuando a mí me entró la risa floja): "la derrota de la Armada fue la más humillante derrota en la historia naval de España". HA. Mi carcajada sonó en todo el barrio, sonora y contundente. Pero, ¿se puede ser más pardillo, ingenuo o analfabeto? Señores, ¿tan difícil y ardua tarea resulta la consulta en la Historia? Es que la Historia está para eso. En fin, nuevamente, se olvidan de contarnos el final del cuento: los ingleses construyen una flota aún más grande para invadir España, pero llegaron a La Coruña, y la doña María Pita le dio para el pelo a Francis Drake. Estrepitosa derrota dice el "notas". Comprenda mi risa querido lector, es que recuerdo también cuando Blas de Lezo, dio otra somanta de palos al Imperio Británico en el Caribe. Humillante dice. 

En definitiva, como cuento e historia fantástica está bastante bien, entretiene (a los ingleses), el Óscar a diseño de vestuario merecido, Cate Blanchet en su salsa, Goeffry Rush en la suya, y aquí paz y después gloria.

viernes, 2 de agosto de 2013

PORQUE SOY SUPERMAN Y ESTO ES UNA PELÍCULA

Lo sé, soy un vago. Sin embargo, siempre he considerado que la pereza no debería tomarse como un pecado capital, sino como una virtud a través de la cual obtenemos una visión general y completa de cómo pasa la vida a nuestro alrededor. El vago es un filósofo ensimismado en el devenir del paso del tiempo. No desaprovecha el tiempo haciendo, lo que dirían ingenuos e inconscientes, nada. El vago toma para sí el girar del astro azul que es la Tierra; sólo el es consciente de estas pequeñas cosas y aprovecha el momento para dar un toque de atención.
Muchos de mis ávidos y apasionados lectores se preguntarán qué sentido tiene el bloque de hormigón que les acabo de hacer tragar con esta entrada en mi blogg. Muy sencillo: mi toque de atención saltó este martes. Resulta y ello es que todo empieza con un juego, pasa a mayores y acabas sufriendo un trauma que se marcará a fuego en tu memoria para el resto de tus días. La historia, su inicio, nudo y desenlace, tiene lugar en la casa de Juan. Al igual que en otra ocasión, se encontraban allí los señores Alejandro, Fernando (no, ahora no viene Roberto), Pedro, Juan, Rafael (miembros pertenecientes al elenco del elitista Club del Pepino Jocoso) y las señoras María Montserrat y Lucía María (ambas forman parte de la cuadrilla "Hölgyek"). En fin los protagonistas son lo de menos, pero he de mencionarlos por ser víctimas directas de la aberrante actividad fílmica llevada a cabo bajo la dirección del señor Zack Snyder: "El Hombre de Acero".
Kevin Costner interpreta
a John Kent
En mi opinión, humilde y sincera, está prácticamente probado que el ser humano actual sigue sin poder hacer una película, al menos aceptable, del superhéroe kriptoniano. En esta ocasión, no sólo pagará el pato el desgraciado público ilusionado por ver el filme, sino actores también. 
En primer lugar vamos a referirnos a la historia. Poco he leído a Superman (por no decir nada) para poder hacer juicio sobre ello. Pero esa alusión a las primeras teorías filosóficas griegas acerca de la predeterminación, en las cuales todos nacen para desempeñar una función específica en la polis, me parece absurda y con falta de consistencia y encima con la misma historia de siempre: el rebelde "podemos cambiar y ser mejores" y el inserto en el sistema "moriré por preservar nuestra cultura y ni siquiera tú, mi mejor amigo, te podrás interponer"... váyase usted a cagar. ¿Cómo podemos permitir semejantes bazofias para nuestra vista?
Por otro lado, hablemos de un fenómeno que, como diría Leslie Chow, "es grasioso porque es goro". Que alguien me explique la puta manía que les ha entrado a los directores pertenecientes al art noveau con esos saltos en el tiempo: ahora me voy a la Antártida con los pingüinos (porque soy Superman y esto es una película), ahora me voy a Canadá (porque soy Superman y esto es una película), ahora estamos cuando era joven (porque soy Superman y esto es una película), ahora en el instituto, ahora aquí, ahora con el otro y con el de la moto: PORQUE SOY SUPERMAN Y ESTO ES UNA PELÍCULA. Ya sabéis, los que veáis la película quedaros con esta frase y todo lo que no lo entendáis le aplicáis este principio inalienable del nuevo cine.
¿Y ese partido que Zack le ha sacado a los actores? Oh, OH, ¡qué amortización! Lo ponía al frente de nuestro Ministerio de Hacienda, verás tú qué mina. Me refiero en concreto al papelón de Kevin Costner, que ha trabajado menos en este proyecto que un funcionario de la Consejería de Agricultura de Andalucía. Y luego Russell Crowe que ha falta de estar vivo pues lo ponemos de holograma controlador de naves espaciales. Toma que toma. Una lástima desperdiciar a estos dos grandes valores del cine con papeles sin fundamento como estos, una lástima. A pesar de ello, han cumplido la función que tenía en mente Zack: actores veteranos que sirven de carnaza para un anzuelo difícil de tragar.
Russell Crowe en el papel de Jor-El
Otra pena es la interpretación de Henry Cavill en el papel del hombre de acero. ¡Henry! Apunta que te va hacer falta, pero como crítica constructiva: como Andrés Iniesta, tienes horchata en las venas. Es soso hasta el aburrimiento extremo. Falta expresividad al dar vida a este personaje y se le ve muy forzado. Quizás no fuese su papel y le haya venido grande.
Todo sea dicho. Uno de los momentos estelares de la película es esta escena:
- ¿Por qué llevas una S?- dijo ella.
- No es una S, en mi planeta significa esperanza- dijo él.
- Pues aquí es una S- dijo ella, sentando cátedra tal y como lo haría Cosculluela (solo lo entenderán aquellos que estudien derecho)- ¿Qué te parece... Superm (se escucha un ruido y no termina de pronunciar)
Para Zack Snyder esta es la escena, el alma mater, el nacimiento del superhéroe. Los aplausos te los daba en la cara, lumbreras.
A pesar de todo ello, el señor Snyder sigue respetando a sus predecesores en una cosa: ya sea atravesando edificios, en mitad de una tormenta, volando a una velocidad que rompe la barrera del sonido o peleando contra el general Zod que Kal-El no se despeina lo más mínimo. Filtraciones desde el rodaje por parte de nuestro agente especial en L.A. (nombre en clave: Toro) afirma que se utilizó gomina Giorgi con esencia de cactus. Pero ya sabéis como explicar estas cosas queridos lectores.
Como conclusión, la película "El Hombre de Acero", es el mayor chiste y jarcha que haya contado el señor Zack Snyder en el mundo de los superhéroes. Y no contento con ello, a partir de 2015 nos queda otra ristra de ajos que aguantar de este director, proyectos entre los cuales figura "Superman y Batman" (se ha anunciado en el Comic-Con de San Diego de este pasado mes de julio) o "La Liga de la Justicia". Incluso llegó a insinuarse con Christopher Nolan y Christian Bale para tamaña locura, los cuales han rechazado la invitación de esta consorte barata de Satanás. ¡Ay! Que se me olvidaba también, otro proyecto con Flash Gordon. Nos toman el pelo, nos chupamos el dedo y pagamos por ver bodrios como este en el cine y a este personaje no le da vergüenza, ¿por qué?: PORQUE SOY SUPERMAN Y ESTO ES UNA PELÍCULA.
Superman, interpretado por Henry Cavill


martes, 2 de abril de 2013

Sexo, drogas, alcohol y rock n' roll

Vuelvo a la carga, mis lectores, después de más de un mes de vagancia. Hoy me he propuesto sacaros de la rutina, darle algo de caña a ese inicio de curso. Y el señor Guy Ritchie me va a echar una mano. Si, mi curso empieza por estas fechas ¿algún problema? Se que la pereza es uno de los siete pecados capitales, pero lo mío es algo más profundo y trato de tomármelo en serio.
"La gente pregunta: ¿qué es un rock n' rolla?; y yo les digo que no tiene que ver con baterías, drogas ni viajes al hospital. No, no, es mucho más que eso, amigo mío. A todos nos gusta la buena vida, a unos el dinero, a otros las drogas, a otros el sexo, el glamour o la fama. Pero un rock n' rolla es diferente. ¿Por qué? Porque un auténtico rock n' rolla quiere el pack completo".
Así empieza "RockNRolla", otra película más del universo Ritchie, que no por ello deja de ser merecedora de aplauso. Lo único que ocurre, es que a Guy ya se le ve venir de lejos, al igual que le ha pasado a Tim Burton, se está volviendo predecible. Pero ya os digo, que no por ello dejéis de verla.

En su estilo y en su salsa, Guy Ritchie nos mete en una telaraña de historias entrelazadas. Londres, una ciudad donde tienes que moverte rápido y gustarte el ladrillo ... vaya hombre esto me resulta extrañamente familiar, hasta tenemos al concejal de urbanismo y Lenny Cole (interpretado por Tom Wilkinson, la mano que mueve los hilos)  ... en fin, sigamos. Por otro lado, llega el imperio ruso que también quiere su trozo del pastel, con Uri Omovich (que guarda un extraño parecido al señor presidente del Chelsea FC, Román Abramóvich) con sus matones a sueldo sacados de los gulags y las cárceles de la madre patria soviética.
Al lado de las intrigas entre concejales y millonarios, el "Grupo Salvaje", dirigido por el señor Uno Dos (Gerald Butler), con Murmullos y Bob el guapo, como diría mi padre "unos piezas".
Por otro lado, no nos podía faltar la chica. Pero no cualquiera, una contable manipuladora. Decía nuestro gran actor, Fernando Fernán Gómez, en la entrevista documental "La Silla de Fernando" (un gran trabajo del señor Trueba y altamente recomendable) que su prototipo de mujer era la sensual Marlene Dietrich, una mujer independiente, egoísta, malvada y que destruyese a los hombres. Pues así es nuestra querida Stella (Thandie Newton), aburrida en un matrimonio de conveniencia con un abogado homosexual ... y os preguntaréis dónde está la conveniencia: los caminos del Señor son inescrutables.
Y nos falta el prota: Johnny Quid (Tobby Kebbel). La auténtica esencia de las estrellas del rock. Sexo, drogas y rock n' roll, aunque si es verdad que la faceta que aflora del cantante de The Quidlickers es la segunda. Si chicas, el yerno que todos vuestros padres desean ver entrar por la puerta.

Sin embargo, si por algo me engancho la película fue por su banda sonora, puro rock n' roll. No esperéis encontrar grupos muy conocidos, pero si buenos temas. Además, cada canción en su momento y dándole fuerza en cada escena. Se agradecen montajes así en cuanto al tema musical.
¿Conclusión? RockNRolla es una película merecedora de una noche de Jack Daniel's con Coca-Cola y un Lucky Strike. Ojo, que yo no incito a la mala vida.

martes, 4 de diciembre de 2012

Tú ... TÚ ESTÁS LOCO CHICO!!!!

Esta es la historia de cuatro chavales aburridos que no tenían mejores cosas que hacer en su tiempo libre que perderlo estrepitosamente.
Fue una noche del 2 de diciembre de 2012, tras un intenso y acalorado partido y una cena mediterránea en el McDonald's cuando decidimos, en un acto de valentía, a encaminarnos a casa de Rafael unos cuantos a ver una película: Francisco de Asís, Sofía María, Juan, Pedro y un servidor. ¿Decisión final?: La Caja Kovak ... Francisco de Asís y Sofía María fueron inteligentes, y a la media hora picaron billete del apeadero. Solo nos quedamos cuatro valientes, y digo valientes por la que nos esperaba que pasar.
Resulta y ello es que "La Caja Kovak" es ... bueno, tiene ... parece ... Seamos serios, esta película no tiene ni pies ni cabeza. Película absurda donde las haya, con un desorden en la trama y un trasfondo psicológico digno de los señores que pusieron del dinero encima de la mesa: Telecinco y el ICO (y luego nos preguntamos que de dónde viene la crisis). Y es que, como comentaría Juan posteriormente a la visión del largometraje, "Hoy he visto el truño de peli más grande del mundo, y cuando digo truño me refiero a que podéis aprovechar mejor vuestro tiempo viendo Sálvame antes que este adefesio". En cierto modo, mi estimado amigo tiene razón, he visto deposiciones de vacas más estructurados que esta historia.
Pero como diría Jack "el Destripador", vamos por partes.
Después de leer varias críticas de auténticos duchos en la materia, debo decir que se equivocan. Algunos hablan del "renacer del cine español": señores críticos del cine español, el resurgir del cine español (como ustedes lo han llamado) está mas seguro en los monigotes que dibujan los párvulos de cinco años que en los mancos y experimentales directores que presiden nuestro elenco.
En primer lugar, ¿qué clase de psicotrópico se habría fumado el señor guionista? Porque está claro que fue tras esa iluminadora experiencia cuando escribió el guión. ¿Por qué esos saltos? ¿Por qué esa historia? Si es que parece un corta y pega barato de "El Código Da Vinci" o "Ángeles y Demonios", es decir, miguitas de pan que tiene recoger el protagonista para llegar al asesino, en una sucesión de escenas carentes (pasados los diez primeros minutos de película) de cualquier suspense o halo de thriller. ¡Ah! Lo olvidaba, el mensaje que quiere mandarnos la película, para altos coeficientes intelectuales vistos en MYHYV, La Noria, Sálvame y Telecinco y su programación basura de siempre.
En segundo lugar, los personajes, porque vaya personajes. Resulta que tenemos la típica chica y el típico chico, la relación más sosa y más trillada en las taquillas del mundo, y luego el "villano perfecto": artrítico, con cáncer, huesudo, viejo, lunático, megalómano, ... un figura vamos, que se quedó colgado en los árboles de su nimbo cuando leyó un libro escrito por el protagonista, un Robert Langdom en potencia sin duda.
En tercer lugar, lo que ya me mata es que esta asnada (pues no tiene otro nombre la película) es que es una copia cochambrosa de "La Invasión de los Ladrones de Cuerpos" (Don Siegel, 1956), porque si en los años cincuenta eran esporas extraterrestres que te sorbían el cerebro, ahora lo que tenemos son chips insertados en la nuca que hacen que nos suicidemos cuando escuchamos la canción Gloomy Sunday ... pero, ¿por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Mourinho se quedaría afónico si viese esta película (desde aquí un saludo y un fuerte abrazo míster). Y lo peor de todo es la cara de gilipollas que tienes todo el rato esperando a que el argumento mejore.
No lo había pasado tan mal desde que me dormí viendo Crepúsculo.
Es la triste historia del cine español, que nos la damos de modernitos, de bohemios y vanguardistas, y nos teníamos que haber quedado con grandes películas como "La Vaquilla", que al menos te reías viendo a Alfredo Landa corriendo detrás de una vaquilla y delante de los nacionales. 
Pd: espero la disculpa por escrito del director por haberme hecho perder el tiempo tan miserablemente, a mí y al resto de mi parroquia. Buenas tardes.