Hace un año y un mes que no abro este blog y, como mi querido y apreciado lector puede intuir, lo utilizo como vía de escape para ensalzar las virtudes y lindezas de películas que... ¿cómo decirlo sin que suene obsceno? Bueno, en general, que me tocan el forro de las entretelas.
En esta ocasión os traslado al Renacimiento, con la obra Shekhar Kapur (que lo conocen en su casa a la hora de comer) 'Elizabeth: la Edad de Oro', secuela de su predecesora 'Elizabeth'. Y me dirés "y ¿por qué no has empezado por la primera?"; pues mira amantísimo lector, porque, mayormente, no me ha dado la gana. Además, esta película tiene más tela que cortar que la otra.
La primera vez que la vi fue en el año de su estreno (2007), en excursión con la clase con la profesora de Historia. Colegio, excursión, sin clase unas tres horas, de cojón de pato viudo que diría mi madre. Pues, distinguidos amigos, salí con una mala leche de la sala... mala leche que me ha vuelto cuando la revisé por segunda vez esta semana.
Cuando uno trata de contar la Historia, y más aún a través de la gran pantalla, puede emocionarse y acabar reescribiendo la Historia. Es el caso del señor Kapur, y más aún alentado por las productoras: una francesa (Studio Canal) y la otra inglesa (Working Title Films). Entonces, con la procedencia del dinero de un lado y del otro del canal de la Mancha, al señor Kapur se le hinchó el pecho como a los palomos que vemos en la plaza de Colón de Córdoba, que se les hincha el buche para flirtear con las hembras de su especie; se frotó las manos diciendo "ésta es la mía". Que era la tuya, ¿a que sí colega? No he visto mayor aberración histórica en una película como en esta. Como amante de la Historia y español, me he sentido ultrajado, humillado, menospreciado y difamado. ¿Cómo, señores, hemos permitido que semejante bazofia en la gran pantalla? Un guante nos ha sido arrojado, pero presto me arrodillo a recogerlo.
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| Jordi Mollà, en el papel de Felipe II |
Aparte de denigrar a este gran rey (ojo, no significa que yo sea monárquico, sólo que históricamente es uno
de los mejores reyes que ha tenido España), al inglés hay que ensalzarlo, engrandecerlo y glorificarlo. Ole ahí tu picha de oro Shekhar, que diría mi bendito primo pequeño. El inglés, mal que les pese a los ingleses, ha sido muy pirata. Perdón, perdón, hay que ser políticamente correcto en estos temas: corsario... que es como un pirata, pero legalizado por así decirlo. Aparece Walter Raleigh, interpretado por Clive Owen, papel que le venía que ni pintado, bastante bueno en mi opinión. Otro henchido de orgullo porque viene del Nuevo Mundo después de haber asaltado barcos españoles que traían el oro de indias. Lo que sir Walter Raleigh no nos cuenta es que los asaltos de los corsarios ingleses eran contra embarcaciones mucho más pequeñas que los galeones (es que a esos no había huevos de arrimarse). Y no era un barco corsario en solitario, no hombre no, tenía que ser una flotilla de unas diez embarcaciones mínimo, tan galante y vigoroso que aparece nuestro Raleigh en la película. ¡Ay, truhan!
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| Clive Owen, como sir Walter Raleigh. ¡Qué bien te venía el papel! Qué jodío' el tío |
Por último la batalla en el canal de la Mancha, la estrepitosa suerte que corrió la Gran Armada. No os voy a "spoilear", esto es Historia: pues perdimos, qué se le va hacer. Unas ciento veintitantas naves salieron de la Península Ibérica para invadir Inglaterra. En la película aparecen los corsarios ingleses dando guerra con sus goletas a los galeones españoles. Esta es de las cosas más absurdas que he visto en la película: se olvida por completo el equipo de dirección de que la mayor parte de los barcos fueron naufragios a causa de las tormentas.
La película termina diciendo (aquí fue cuando a mí me entró la risa floja): "la derrota de la Armada fue la más humillante derrota en la historia naval de España". HA. Mi carcajada sonó en todo el barrio, sonora y contundente. Pero, ¿se puede ser más pardillo, ingenuo o analfabeto? Señores, ¿tan difícil y ardua tarea resulta la consulta en la Historia? Es que la Historia está para eso. En fin, nuevamente, se olvidan de contarnos el final del cuento: los ingleses construyen una flota aún más grande para invadir España, pero llegaron a La Coruña, y la doña María Pita le dio para el pelo a Francis Drake. Estrepitosa derrota dice el "notas". Comprenda mi risa querido lector, es que recuerdo también cuando Blas de Lezo, dio otra somanta de palos al Imperio Británico en el Caribe. Humillante dice.
En definitiva, como cuento e historia fantástica está bastante bien, entretiene (a los ingleses), el Óscar a diseño de vestuario merecido, Cate Blanchet en su salsa, Goeffry Rush en la suya, y aquí paz y después gloria.


