martes, 4 de diciembre de 2012

Tú ... TÚ ESTÁS LOCO CHICO!!!!

Esta es la historia de cuatro chavales aburridos que no tenían mejores cosas que hacer en su tiempo libre que perderlo estrepitosamente.
Fue una noche del 2 de diciembre de 2012, tras un intenso y acalorado partido y una cena mediterránea en el McDonald's cuando decidimos, en un acto de valentía, a encaminarnos a casa de Rafael unos cuantos a ver una película: Francisco de Asís, Sofía María, Juan, Pedro y un servidor. ¿Decisión final?: La Caja Kovak ... Francisco de Asís y Sofía María fueron inteligentes, y a la media hora picaron billete del apeadero. Solo nos quedamos cuatro valientes, y digo valientes por la que nos esperaba que pasar.
Resulta y ello es que "La Caja Kovak" es ... bueno, tiene ... parece ... Seamos serios, esta película no tiene ni pies ni cabeza. Película absurda donde las haya, con un desorden en la trama y un trasfondo psicológico digno de los señores que pusieron del dinero encima de la mesa: Telecinco y el ICO (y luego nos preguntamos que de dónde viene la crisis). Y es que, como comentaría Juan posteriormente a la visión del largometraje, "Hoy he visto el truño de peli más grande del mundo, y cuando digo truño me refiero a que podéis aprovechar mejor vuestro tiempo viendo Sálvame antes que este adefesio". En cierto modo, mi estimado amigo tiene razón, he visto deposiciones de vacas más estructurados que esta historia.
Pero como diría Jack "el Destripador", vamos por partes.
Después de leer varias críticas de auténticos duchos en la materia, debo decir que se equivocan. Algunos hablan del "renacer del cine español": señores críticos del cine español, el resurgir del cine español (como ustedes lo han llamado) está mas seguro en los monigotes que dibujan los párvulos de cinco años que en los mancos y experimentales directores que presiden nuestro elenco.
En primer lugar, ¿qué clase de psicotrópico se habría fumado el señor guionista? Porque está claro que fue tras esa iluminadora experiencia cuando escribió el guión. ¿Por qué esos saltos? ¿Por qué esa historia? Si es que parece un corta y pega barato de "El Código Da Vinci" o "Ángeles y Demonios", es decir, miguitas de pan que tiene recoger el protagonista para llegar al asesino, en una sucesión de escenas carentes (pasados los diez primeros minutos de película) de cualquier suspense o halo de thriller. ¡Ah! Lo olvidaba, el mensaje que quiere mandarnos la película, para altos coeficientes intelectuales vistos en MYHYV, La Noria, Sálvame y Telecinco y su programación basura de siempre.
En segundo lugar, los personajes, porque vaya personajes. Resulta que tenemos la típica chica y el típico chico, la relación más sosa y más trillada en las taquillas del mundo, y luego el "villano perfecto": artrítico, con cáncer, huesudo, viejo, lunático, megalómano, ... un figura vamos, que se quedó colgado en los árboles de su nimbo cuando leyó un libro escrito por el protagonista, un Robert Langdom en potencia sin duda.
En tercer lugar, lo que ya me mata es que esta asnada (pues no tiene otro nombre la película) es que es una copia cochambrosa de "La Invasión de los Ladrones de Cuerpos" (Don Siegel, 1956), porque si en los años cincuenta eran esporas extraterrestres que te sorbían el cerebro, ahora lo que tenemos son chips insertados en la nuca que hacen que nos suicidemos cuando escuchamos la canción Gloomy Sunday ... pero, ¿por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Mourinho se quedaría afónico si viese esta película (desde aquí un saludo y un fuerte abrazo míster). Y lo peor de todo es la cara de gilipollas que tienes todo el rato esperando a que el argumento mejore.
No lo había pasado tan mal desde que me dormí viendo Crepúsculo.
Es la triste historia del cine español, que nos la damos de modernitos, de bohemios y vanguardistas, y nos teníamos que haber quedado con grandes películas como "La Vaquilla", que al menos te reías viendo a Alfredo Landa corriendo detrás de una vaquilla y delante de los nacionales. 
Pd: espero la disculpa por escrito del director por haberme hecho perder el tiempo tan miserablemente, a mí y al resto de mi parroquia. Buenas tardes.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Un poco de gasolina, un poco de dinamita y ... BOOM BOOM BOOM

En primer lugar, pedirle disculpas a mi entregado lector, al cual le he dejado una semana sin leer una nueva entrada por culpa de mis exámenes de Septiembre. Pero hoy mi querido de lector esta de suerte: hoy estoy de muy mala leche. ¿Y qué ocurre? Que hasta ahora, las películas sobre las que he escrito han sido odas a filmes que me han encantado. Sin embargo, en esta vida no todo es de color rosa, y algún día tenía que hacer de bulldozer y llevarme alguna película por delante. Hoy, como estreno, el filme más hipócrita sobre la faz de la tierra: "Los puentes de Madison".
Se que algunas de las féminas que lean esta entrada dirán: "pero si es una historia súper romántica, super bonita, super todo chachi piruli del Paraguay". En palabras de mi amigo Juanito, la respuesta a tales afirmaciones sería un "¿en serio?¿Me estás tomando el pelo?" en toda regla. En mi opinión, y he visto la película, me parece la película que marcó para mal la trayectoria del señor Clint Eastwood. 
Para situaros un poco os resumiré un poco la película, una breve sinopsis. Francesca es una ama de casa corriente y moliente, de las de antes. Resulta y ello es que está casada con un soldado americano, con el cual se marcha a Estados Unidos. Crean una familia tal y cual, en el condado de Madison, Iowa. Mientras su esposo e hijos se van fuera (a una feria creo que era), llega al pueblo de Francesca un fotógrafo de la National Geography, que viene a fotografiar los puentes cubiertos del condado de Madison. A tontas y a locas, ella termina enamorándose de él y tienen el típico romance peliculero.
¡Oh, precioso!¡La historia de amor perfecta! Tu marido se va de casa con tus hijos un fin de semana y ¿qué haces? Pues lógico, ponerle una cornamenta del tamaño del estado de Iowa con el primer soplagaitas que llame a tu puerta: ¡hola buenos días! Soy fotógrafo de la National Geography, muy bohemio y perfecto para romances cortos. 
Ahora me toca a mí exponer mi tesis. Si la historia hubiese sido del revés, es decir, Francesca hubiese sido un hombre y se hubiese enamorado de una fotógrafa recién llegada a ese pueblecito del condado de Madison, Iowa, ¿qué habría pasado? El hombre, un cabrón sin escrúpulos; la fotógrafa, una fresca, una ligera de cascos, una mujer de dudoso honor, ... y demás insultos y desfachateces que, vosotras las mujeres, le atribuis a este tipo de chicas. ¿Veis la hipocresía u os tengo que hacer un croquis? Pero esto ocurre con cada historia de amor que los iluminados de Hollywood sacan a relucir. Un poco de gasolina, un poco de dinamita, eso es lo que tendría que haberse hecho con esos puentes: ¡BOOM! ¡BOOM! ¡BOOM! Y de fondo la Overtura 1812 de Piotr Ilich Tchaikovsky. Simplemente, sublime.
Por otro lado, queda hablar, eso si, de los dos magníficos actores: Clint Eastwood y Meryl Streep. Señores de la Warner Brothers, si yo voy a ver una película del señor Eastwood, lo mínimo que espero es que le suelte un puñetazo en la boca a cualquier chulo, un tiro entre ceja y ceja a otro o una mínima explosión. Acostumbrado como estoy a verlo en sus magníficas películas del western, en el papel de Harry Callahan o como ex marine a punto de retirarse, comprenda mi distinguido lector que esta película fue para mi un muy mal trago. El papel de Meryl Streep en su línea, y como siempre una magnífica profesional, eso no se lo puede restar nadie.
Huelga decir, que su banda sonora, la cual ahora mismo estoy escuchando, no pasará a la historia ni se escribirá en letras de oro cada pentagrama de la composición de Lennie Niehaus. 
Sin ánimo de extenderme mucho más, con un pitillo en la boca y cambiando la BSO de esta película por "Sweet Home Chicago", de Robert Johnson, me despido, satisfecho del poco y mal trabajo hecho. Hasta la semana que viene querido lector. 

martes, 28 de agosto de 2012

Hablemos de clásicos, hablemos de Alexis Zorba

"... tengo otros nombres, si es que le interesa: Spaguetti, porque soy muy largo y California porque estuve en América. Y Epidemia, porque a cualquier parte que voy parece que lo estropeo todo". Damas y caballeros, he aquí la presentación de este distinguido e inmortal personaje encarnado por Anthony Quinn: Alexis Zorba.
"Zorba, el griego" se trata de una adaptación Michael Cacoyannis de la novela "Vida y aventuras de Alexis Zorba", de Nikos Kazantzakis. Sin embargo, estos datos bien poco importarán a mi distinguido lector, lo cual no quiere decir que le reste importancia.
El caso es que yo descubrí esta película a través de mis padres, y no porque me la hubiesen machacado una tarde de mi infancia, no. Fue su música, su banda sonora: el sirtaki, de Mikis Theodorakis. Aquí os dejo un enlace de Youtube con la banda sonora: 
Mi imaginación escapa a las playas griegas que, aunque las atosigue la crisis económica, siguen siendo unos parajes con un encanto especial. Y no, lo siento, pero no os puedo hablar desde la experiencia, ya me gustaría estar a mí bailando el sirtaki descalzo en una de esas playas cretenses en lugar de estar martirizado con unos jugosos temarios estadística, finanzas, microeconomía y demás sandeces que mi infame memoria no está dispuesta a recordar a estas horas de la noche. Pero, en fin, sigamos con lo nuestro.
Resulta y ello es que con la moda de Megaupload y demás picarescas inventadas en Internet, me dio por buscarla hace un par de años. No la esperaba con entusiasmo, era una simple tarde de verano, en la aburrida y calurosa Córdoba de agosto. Pues chico/a, no sé qué narices me pasó que no pude despegar la vista de la televisión en las dos horas y pico que dura la película. Me encantó.
Pero pasando de mi análisis simplista vamos a ser un poco más serios.
La película es una obra maestra desde el inicio hasta el final, y no es solo entretenimiento, está llena de un profundo mensaje y un canto a la vida como no había visto en ninguna otra película. 

Se nos presentan dos personajes: Basil, interpretado por un jovencísimo Alan Bates, y Zorba, por Anthony Quinn. Basil es un escritor y un intelectual británico, de madre inglesa y padre cretense, que vuelve a la tierra de su progenitor a relanzar una antigua mina de lignito. En el puerto conoce a Zorba, un hombre a primera vista rudo, caradura y algo tocado de la cabeza. El distinguido y refinado maestro de ciudad contra el hombre rural (o como lo llamaríamos aquí, de "la España profunda"). Sin embargo, a lo largo de la cinta, caes en la cuenta de que el auténtico maestro es ese humilde hombre, cuya única escuela ha sido la de la calle, pero que te hace aprender unas lecciones que jamás olvidas.

La vida, la muerte, el bien, el mal ... temas tan triturados por los filósofos de las formas más enrevesadas, pero llega el bueno de Zorba y los trata de la forma más sencilla y humilde que alguien puede pensar: "La vida es problema, solo la muerte no lo es. Vivir es liarse la manta a la cabeza y buscarse problemas". Si queréis auténticas lecciones, Alexis Zorba es vuestro maestro.
Tranquilos, dos horas y quince minutos no dan solo para filosofía. También hay hueco para las aventuras, la comedia e incluso el drama. 
La crítica social, también se hace visible en este filme, en la posición de la mujer en el medio rural griego a principios del siglo pasado. El personaje clave: la viuda. La mujer debía estar sujeta al hombre, y si éste moría, a otro. Pues no, ella dijo no ¡vivan las mujeres con carácter! Todo el pueblo, lleno de hombres curtidos, mujeres chismosas y chiquillos, la critican y la miran con desprecio por no seguir lo establecido y querer hacer su vida, y no la de los demás. Pues joder, digno de admiración.
Si hay algo que arranque esta película, a pesar de que, por supuesto, hay penalidades, como en cualquier historia, es una sonrisa de satisfacción, de felicidad o cómo demonios quieras llamarlo. El caso es que es una película que no deja indiferente a nadie.
Termino esta entrada, igual que lo hubiese hecho Zorba en la película: "¡Caramba jefe! Le aprecio demasiado para no decirle: usted lo tiene todo menos una cosa ... locura. El hombre tiene que estar un poco loco si no nunca se atreve a cortar la cuerda y ser libre".

miércoles, 22 de agosto de 2012

Noche con el tito Woody

Lo sé, muchos me tachareis de inculto, de haber cometido una aberración ... pero como cinéfilo empedernido que soy fue hace dos noches cuando descubrí al maestro Woody Allen. En una sola palabra: genial. Estuve viendo "Annie Hall", la cual mi amigo Álvaro me la había recomendado durante todo el año. Sinceramente, cada vez que empezaba a verla acababa en brazos de Morfeo y no llegaba a ver más que los 10 primeros minutos. Sin embargo, la otra noche se alinearían todos los astros, y la vi de cabo a rabo (pero es que esta noche volveré a verla seguro).
"No quiero pertenecer a un club que tenga socios como yo", es la cita clave para entender toda la película y para comprender las relaciones de Alvy Singer (Woody Allen), un cómico de la Gran Manzana neoyorquina que hace un repaso a sus relaciones sentimentales y, más concretamente, con Annie Hall (Diane Keaton).
No quiero contaros mucho más sobre la sinopsis; espero que descubrais la trama viendo el filme.
Soberbia actuación de Diane Keaton, que sabe como evolucionar con el personaje a lo largo de la historia: de chica tímida y tonta hasta una mujer de carácter al final. El papel del señor Allen le viene como anillo al dedo. Sobra decir que a ambos les valió esta película para la candidatura en los Óscar del '77 como mejor actor, y que solo la señorita Keaton consiguió llevarse al bolsillo.
De todas formas, y aunque esté un poco desordenado, quería centrarme un poco más en el personaje de Alvy Singer. Paranoico, culto, despistado, nervioso, ingenioso, divertido, neurótico ... en serio adoro a ese hombre. Es uno de los caracteres que más me han gustado en una película. Consigue mantenerte alerta a lo largo de toda la película porque no sabes con qué te va a sorprender.
La película en sí te plantea una reflexión, y es tan simple como si quieres a alguien como tú en tu vida, si podrías soportarlo. Creo que por el simple hecho de sentirte especial, único en tu especie, puede que sea bastante difícil; perderías ese, ¿cómo llamarlo?, gusto por decir "no hay nadie como yo, soy especial". Al fin y al cabo, los polos iguales se repelen. Tal vez el tonto necesite de una inteligente, o viceversa. La vida, según nuestro protagonista, se vuelve algo complicada en estos escabrosos temas " ... y sin embargo se acaba demasiado deprisa".
Terminaré mi primer comentario en este blog con el fragmento del monólogo de Alvy que me marcó: "... ¿por qué rechacé a Allison Poshnick? Era ... era una chica preciosa, estaba dispuesta, ¡era inteligente! ... Será el viejo chiste de Groucho Marx que yo no quiero pertenecer a un club que tenga como socio a alguien como yo".