Noche y aburrimiento son conceptos que han de mezclarse con precaución si no queremos un cóctel que pueda destrozarnos. Quien me busca me encuentra, y vaya si me han encontrado. Vienen curvas y The Last Knights.
Morgan Freeman, Clive Owen y esta chica que sale en Ángeles y Demonios, ¿cómo se llamaba? Ah sí, Ayelet Zurer. Kazuaky Kiriya es el encargado de llevar la batuta y dirigir la orquesta fílmica. De él "conocemos" otras dos películas: Casshern y Goemon, esta última de temática épica japonesa. Bueno va, démosle una oportunidad.
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| Clive Owen, liderando el grupo. Parecen recién salidos de la furgoneta de los hombres de Harrelson. |
De repente un halo de tranquilidad inunda nuestra alma: claro, acaba de aparecer Morgan Freeman. Probablemente, Freeman es el actor más entrañable de todos los tiempos, con una voz profunda y una sonrisa cálida. Ya puede interpretar al villano más ruin, cruel, déspota, sanguinario... Morgan es el bueno, y punto. Pero sigamos. Freeman, en el papel de Bartok, es un noble dentro de un sistema "feudal" en el que todos rinden pleitesía a un emperador todopoderoso. Bajo su mando, Raiden (Clive Owen). Empiezan los problemas cuando aparece el malo de la peli, Aksel Hennie, con el típico papel de megalómano, un estereotipo tan trillado que roza lo absurdo y más aún en esta película. No quiero destriparos la historia, pero al final resulta siendo una copia barata de la leyenda japonesa de los 47 ronin.
Pasando a un análisis más pormenorizado, la historia. No sé qué ha hecho Kazuaky Kiriya en sus otros trabajos, pero aquí ha quedado patente que no ha sabido ni siquiera contar una historia. Ya no hablemos de la construcción de la trama plana y aburrida, porque los giros y "suspenses" le hacen un flaco favor. El constante vacío en cuanto a espacio y tiempo es otro gran fallo: ¿en qué época se desarrolla la trama? ¿Es un mundo imaginario? ¿Dónde está ese reino? Con una simple concreción hubiese bastado señor Kiriya. Hay que ser un auténtico inútil, o simplemente vago cuando teniendo un hilo argumental como 47 ronin y lo conviertes en semejante basura y pérdida de tiempo para el espectador. Ya de por sí, la vagueza se ve en la lentitud de la trama y la pobre originalidad de la historia. Guionistas y dirección, suspenso.
Por otro lado, el auténtico gancho, el único, es el elenco. La labor de marketing que ofrece la imagen de Morgan Freeman es clara; desde luego para mí fue el motivo para ver el filme. No entiendo como actores consumados se prestan a realizar semejantes aquelarres cinematográficos, a papeles vacíos de trabajo y profundidad que no aportan al séptimo arte. Aksel Hennie, no está hecho para el papel, siendo su trabajo bastante discreto, de acuerdo a lo que puede dar y a lo que pide el personaje. Personalmente creo que es un actor que no pasaría de un plano secundario, y menos aún como de antagonista. Auténtico desperdicio. El trabajo del reparto, suspenso.
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| Aksel Hennie, como Geza Mott, un megalómano triste y bien vestido. |
Al final... el final es también una soberana porquería. Leí en una conocida página el mejor resumen subjetivo sobre esta película:"todo ser humano tiene derecho a equivocarse, incluso Morgan Freeman y Clive Owen... bodrio somnoliento donde los haya y absoluta pérdida de tiempo". Se me adeudan dos horas de entretenimiento. Sinvergüenzas.














