"La gente pregunta: ¿qué es un rock n' rolla?; y yo les digo que no tiene que ver con baterías, drogas ni viajes al hospital. No, no, es mucho más que eso, amigo mío. A todos nos gusta la buena vida, a unos el dinero, a otros las drogas, a otros el sexo, el glamour o la fama. Pero un rock n' rolla es diferente. ¿Por qué? Porque un auténtico rock n' rolla quiere el pack completo".
Así empieza "RockNRolla", otra película más del universo Ritchie, que no por ello deja de ser merecedora de aplauso. Lo único que ocurre, es que a Guy ya se le ve venir de lejos, al igual que le ha pasado a Tim Burton, se está volviendo predecible. Pero ya os digo, que no por ello dejéis de verla.
En su estilo y en su salsa, Guy Ritchie nos mete en una telaraña de historias entrelazadas. Londres, una ciudad donde tienes que moverte rápido y gustarte el ladrillo ... vaya hombre esto me resulta extrañamente familiar, hasta tenemos al concejal de urbanismo y Lenny Cole (interpretado por Tom Wilkinson, la mano que mueve los hilos) ... en fin, sigamos. Por otro lado, llega el imperio ruso que también quiere su trozo del pastel, con Uri Omovich (que guarda un extraño parecido al señor presidente del Chelsea FC, Román Abramóvich) con sus matones a sueldo sacados de los gulags y las cárceles de la madre patria soviética.
Al lado de las intrigas entre concejales y millonarios, el "Grupo Salvaje", dirigido por el señor Uno Dos (Gerald Butler), con Murmullos y Bob el guapo, como diría mi padre "unos piezas".
Por otro lado, no nos podía faltar la chica. Pero no cualquiera, una contable manipuladora. Decía nuestro gran actor, Fernando Fernán Gómez, en la entrevista documental "La Silla de Fernando" (un gran trabajo del señor Trueba y altamente recomendable) que su prototipo de mujer era la sensual Marlene Dietrich, una mujer independiente, egoísta, malvada y que destruyese a los hombres. Pues así es nuestra querida Stella (Thandie Newton), aburrida en un matrimonio de conveniencia con un abogado homosexual ... y os preguntaréis dónde está la conveniencia: los caminos del Señor son inescrutables.
Y nos falta el prota: Johnny Quid (Tobby Kebbel). La auténtica esencia de las estrellas del rock. Sexo, drogas y rock n' roll, aunque si es verdad que la faceta que aflora del cantante de The Quidlickers es la segunda. Si chicas, el yerno que todos vuestros padres desean ver entrar por la puerta.
Sin embargo, si por algo me engancho la película fue por su banda sonora, puro rock n' roll. No esperéis encontrar grupos muy conocidos, pero si buenos temas. Además, cada canción en su momento y dándole fuerza en cada escena. Se agradecen montajes así en cuanto al tema musical.
¿Conclusión? RockNRolla es una película merecedora de una noche de Jack Daniel's con Coca-Cola y un Lucky Strike. Ojo, que yo no incito a la mala vida.





